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El proyecto se localiza al sur de Francia, en la comarca del Rosellon, en el pie de monte de Les Alberes, prácticamente en la frontera con Cataluña.

Es un espacio comprendido por un sistema de estructuras territoriales claras que lo definen e identifican.

Entre las estructuras más importante nos encontramos con las rieras, los campos agrícolas (sistema fragmentado caracterizado por la aparición de multitud de baldíos que van desdibujando la estructura parcelaria original y que van siendo ocupados por una vegetación espontánea que origina nuevos mosaicos en el sistema), los núcleos urbanos de Saint Génis y Laroque ambos con una arquitectura muy contrastada (en las dos se pasa de una arquitectura más rural e histórica en el centro de la población, a una arquitectura más banal conforme nos alejamos del centro histórico).

El territorio representa la dimensión de uno de los actuales paradigmas del paisaje Mediterráneo europeo: el abandono  de la tierra agrícola.

Un nuevo paisaje se abre camino consecuencia de los cambios que ha experimentado  la sociedad en los últimos años, donde los sistemas naturales colonizan aquellos lugares abandonados recogiendo el testigo de lo yermo, para regenerarlo en una riqueza y belleza más espontánea. En este punto, surge el conflicto. Los límites se desdibujan, se vuelven más difusos, y desafinan con los crecimientos urbanos, en ocasiones algo aleatorios y descontrolados.

1. Propuesta general

La propuesta trata de prever y acentuar los procesos que tienen lugar en el proceso del abandono agrícola. Las estrategias de proyecto-gestión, dado el  particular  momento ecológico del  territorio, se sustentan  en actuaciones directrices que acompañen el proceso natural evolutivo del lugar para originar escenarios de futuro coherentes y sostenibles.

De este modo planteamos un plan de recuperación del paisaje para revelar los principales valores que lo caracterizan, mediante una gestión a largo plazo (30 años).

Entre las características paisajísticas presentes, nos conciernen en orden de escala:

-El contraste formal entre la plana agrícola y los ejes de las dos rieras que la enmarcan. La presencia de estos dos elementos de paisaje nos crea un esquema de territorio muy claro y potente, que puede soportar varias intervenciones:

-Una red de recorridos y un abanico de micro intervenciones que se desarrollarán en la escala del tiempo (principalmente el emplazamiento de equipamientos acompañando al turismo y el crecimiento urbano de la zona).

-Los márgenes urbanos, en los que trabajamos la calidad de la interfaz entre el medio urbano y el campo.

-El trazado parcelario presente en la entidad de la plana, que deseamos mantener. (estética del lugar, memoria y ecología).

Con el tiempo, se pretende recuperar y conectar las diferentes retículas del lugar (parcelario, drenajes, caminos diversos) y mantener la plana con una identidad propia del territorio.

2. Propuesta particular

Programamos un nuevo crecimiento adyacente a Saint Génis, adaptándolo a las trazas agrícolas que crean los cultivos, los márgenes y los recorridos del espacio. Se crea una estructura viaria base, siguiendo esos aspectos y sin perder de vista la ortogonalidad que requiere una zona urbana.

Con una densidad de 30 viviendas por hectárea, la urbanización consta de una serie de módulos de promoción en los que se conjugan espacios privados con amplios espacios abiertos de carácter semipúblico. Pretendemos abrir esta zona urbana hacia “lo agrícola” y romper ese hermetismo de la población que parece presentar la localidad hacia el territorio. De este ese modo permitimos que ciertos valores del espacio agrícola penetren e interaccionen con lo urbano, sirviendo en ocasiones como herramienta de trabajo. Herramientas que generan una  serie de beneficios como la reducción de mantenimientos, mejoras en la calidad ambiental, puesta en valor de “lo agrícola” y reutilización de recursos naturales.

Uno de esos valores lo compone la vegetación. A través de ella, por una parte, recuperamos el sistema de alineaciones agrícola para recrearlas y conseguir una direccionalidad en el proyecto hacia los campos de frutales. Por otra parte creamos unas estructuras vegetales, también en alineaciones pero más concentradas, con paralelismos con los frutales, que forman pantallas protectoras frente a los vientos dominantes.

Las alineaciones de toda la actuación se componen principalmente de Prunus. Esta especie se relaciona muy bien con las especies cultivadas, puesto que pertenecen a la misma familia. De este modo se consigue una floración sincrónica, anterior a la salida de las hojas, que liga la actuación con el espacio cultivado.

Por otra parte potenciamos unas masas boscosas existentes en el perímetro de la actuación y reproducimos su estructura en las zonas de mayor amplitud y ligadas a viales principales. De este modo se crea un cierto efecto pantalla frente al viento y el tráfico.

También favorecemos el desarrollo de una vegetación herbácea propia de la zona, creando prados que penetran en los espacios abiertos de los módulos urbanos. A través de un calendario de siegas gestionamos su crecimiento. La siega provocará que en unos  espacios se creen prados bajos aptos para el acceso, mientras que en otros potenciará el crecimiento de la vegetación propiciando una calidad florística  en la zona.

Otro de los valores de este paisaje lo componen los cursos de agua. Teniendo en cuenta esto, ponemos en valor  una acequia perimetral al proyecto que además nos sirve de límite entre lo urbano y lo agrícola. Se limpia y se regenera la vegetación para crear un límite más permeable y cuidado. El sistema de acequia nos ayuda a crear unas estancias anexas desde las que se podrá contemplar los dos espacios limitados por este curso de agua.

Como red general de aguas pluviales de la urbanización, proponemos unos colectores, que atraviesan las estancias semipúblicas, apareciendo a cielo abierto intermitentemente para mostrar ese valor de identidad de los espacios agrícolas que representan los canales de riego, asociado a una vegetación característica

Por último, el agua canalizada será transportada hacia unos depósitos enterrados. En la superficie de estos depósitos se crearán espacios de calidad ambiental mediante especies de zonas húmedas.

En resumen, se toma como patrón de trabajo ciertos elementos que dotan de identidad al espacio agrícola para integrarlos en el proyecto, de forma que se establezcan unos claros diálogos perceptivos y funcionales.