Barrios esponja

PARTERRES_pavvimento permeable copia Puertas de Collserola

Las ciudades, cada vez más grandes a la vez que compactas, rediseñan sus drenajes mediante canalizaciones fijas y limitadas a unos caudales calculados.

La distribución y limpieza de estas aguas se realiza principalmente mediante los sistemas primarios de depuración. Las plantas depuradoras de estos sistemas trabajan con unos caudales máximos a partir de los cuales ya no admiten más agua residual, por lo que ésta es desviada a los ríos, al mar… sin tratamientos previos.

El incremento de pavimentos duros en la ciudad aumentan la impermeabilidad de los suelos de forma alarmante. Al llover, la escorrentía superficial se desliza sobre ellos y es redirigida hacia las canalizaciones, hasta encontrarse con las aguas grises de las viviendas. Ambas deberían terminar en las depuradoras y de ahí reutilizarse o de nuevo al medio.

Cuando las lluvias son más intensas de lo habitual  las depuradoras se saturan y la mezcla de aguas pluviales junto con las grises finalizan este ciclo sin depuración alguna.

El buen manejo de las aguas pluviales es de vital importancia. Y el sistema que emplea la naturaleza para tratarlas puede ser clave.

En la actualidad se utilizan, además del primario, otros tratamientos como el secundario o el terciario que implementan bacterias o material vegetal vivo respectivamente, para tratar aguas residuales en general. El problema es que son sistemas muy localizados y con grandes limitaciones de caudal.

La infiltración del agua de lluvia a través del terreno, además de mineralizarla, permite su filtración, depuración y la recarga de los acuíferos.

Los barrios esponja serían aquellos que añadieran, a estos sistemas actuales, una mayor porosidad de los suelos urbanos mediante nuevas zonas verdes, en los viales, o aperturas en el hormigón. De esta forma se mejoraría el drenaje/filtración del agua en superficies más extensas de la ciudad, minimizando la carga de caudal en los tratamientos de depuración artificiales.

Un valor añadido a todo esto es que las nuevas zonas verdes creadas ayudarían reducir la contaminación de los barrios y se enriquecerían en calidad sensorial. Además, la reducción de superficies de hormigón y asfalto potencian el descenso de la elevadas temperaturas de las calles en estaciones calurosas.

(Las imágenes hacen referencia al Proyecto “Enraizar Collserola”  Portes de Collserola de Barcelona)

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