A cielo abierto/ Concurso Rosaleda Méndez Núñez

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El proyecto se centra en la transformación de la Rosaleda de Mendez Núñez, en la Coruña.

La Rosaleda tiene un dibujo de planta central marcado por 8 espectaculares palmeras y 8 caminos que miran al monumento a Linares Rivas. Es un espacio muy abierto visual y acústicamente lo que no favorece su condición de jardín, que demanda intimidad y tranquilidad. Pero a pesar de esta transparencia visual su disposición provoca un cierto ensimismamiento respecto al resto de los jardines y la ciudad. En un sitio fundamental para la movilidad de la ciudad de la Coruña nos encontramos con este espacio poco permeable que ocupa y cierra en exceso su perímetro. La Rosaleda tiene que cumplir este doble papel, casi contradictorio. Por un lado debe configurar correctamente el final de Mendez Nuñez, ligarlo con la ciudad y por otro ofrecer el recogimiento
que permita disfrutar con la contemplación del jardín.

Para configurar el final del magnífico boulevard de los magnolios, eje vital coruñés de ferias veraniegas y paseos relajados lo ensancharemos, lo rodearemos de árboles y lo haremos girar extendiendo los brazos de la Alameda, de Mendez Nuñez para proteger la rosaleda. El paseo de la carrera actualmente separa de la Alameda y no tiene mucho valor, lo ensancharemos para convertirlo en una plaza. La vecindad con la zona comercial de la plaza de Lugo, convierte La Rosaleda en un lugar con mucho potencial, por ello ofrecemos esta plaza a la ciudad y por su cercanía a la plaza de Mina, será un éxito. La actividad se concentrará aquí en el bar-café y los juegos infantiles. Esta plaza estará cubierta por árboles caducos de follaje transparente que nos hará de transición y unión entre la zona boscosa y el espacio, abierto al cielo, de la Rosaleda.

La Rosaleda a su lado será un espacio de paseo, meditación y para despertar los sentidos con los colores y olores de la vegetación. La idea es envolvernos de vegetación: Las palmeras serán el techo, marcándonos el espacio y nada competirá contra ellas. El rosal configurará el primer plano del jardín y nos rodeará totalmente, incluso saldrá a buscarnos. Tras ellos tendremos camelias que nos prolongarán la época de fl oración hasta el invierno. Este plano quedará dibujado en contraste con árboles caducos de hoja clara: una alineación de árboles de Judea. Estos árboles florecerán antes de sacar la hoja y una explosión a principio de primavera nos anunciará su llegada. Para cerrar el Parque continuaremos la alineación perenne de magnolios, hasta tocar los robles existentes al este, cerrando los brazos de Mendez Nuñez, uniendo todo el conjunto.

A la estatua de Linares Rivas se le cambiará el basamento. Quitamos el parterre para convertirlo en un podio, con gradas escalonadas donde poder sentarse a observar la Rosaleda, su diseño asimétrico lo convierte también en un palco donde se puedan dar pequeños recitales de canto, o poesía envueltos por un anfiteatro de vegetación. La Rosaleda dejará de ser un espacio enfocado en una escultura, nosotros estaremos en el centro y la vegetación, del Rosal a la Palmera, será la protagonista.

Colaboración: Aritz Saez

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